Porque dormir bien no se improvisa.
A menudo pensamos que el sueño se decide en el momento en que nos acostamos. Pero en realidad, la noche se prepara al menos una hora antes.
Aquí tienes tres sencillos gestos, documentados, que puedes incorporar desde esta noche.
Baja la luz 60 minutos antes
La melatonina —la hormona que te hace dormir— comienza a producirse cuando la luz disminuye. Las pantallas azules retrasan esta producción de 30 a 90 minutos.
Lo que puedes hacer:
- Apaga las luces del techo, enciende una lámpara baja o una vela
- Pon tus pantallas en modo noche (o guárdalas)
- Evita las notificaciones después de las 9 p.m.
Baja la temperatura de tu cuerpo
Tu cuerpo debe perder aproximadamente 1 °C para conciliar el sueño fácilmente. Una habitación demasiado caliente es la promesa de una noche inquieta.
Lo que puedes hacer:
- Mantén tu habitación entre 17 y 19 °C
- Toma una ducha tibia (no fría) 1 hora antes —la bajada de temperatura post-ducha favorece el sueño
- Elige materiales transpirables: seda, algodón, lino
Establece un ritual sensorial
Tu cerebro aprende por repetición. Si repites los mismos gestos cada noche, asocia estas señales con "es hora de dormir".
Lo que puedes hacer:
- Una tisana de manzanilla o valeriana
- Unas gotas de aceite esencial de lavanda en la almohada
- Una página de lectura (en papel, no en pantalla)
- Una suave mascarilla que bloquea la luz
Nada extraordinario. Solo hábitos que, sumados, cambian la calidad de tus noches.
Bienvenido a Someira
El ritual se compone, pieza por pieza
Una funda de almohada de seda de morera, un cojín diseñado para tu cuello, una manta que te abriga. Los esenciales de la noche, elegidos con exigencia.
Descubre el ritual
